Archive for 21 abril 2008

último brindis

abril 21, 2008

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Madriz

abril 16, 2008

Uf, esta ciudad, si no llegar a ser por ella no sé qué hubiera sido de mi último año y medio de vida y gracias a ella no sé muy bien qué hecho con mi último año y medio de vida. Aquí, donde todos los madrileños (nacidos donde sea como los del Bilbao) tienen dos perros, el primero se lo compraron para no estar solos el segundo para que el perro no estuviera solo. Al final, no sé quien de ellos está acompañado.

Aquí es fácil conocer a gente, salir, reirte, hablar, uno se entretiene sentándose en la plaza de San Ildefonso viendo pasar a la gente que pasa y pasa de todo un poco. Aquí, dondo todos nos hemos enamorado o al menos desenamorado o las dos cosas a la vez. Aquí que todo es carísimo, pero este mal común en la familia es un bien común, como si el comunismo fuese una religión practicable.

Aquí donde cada uno cargamos con nuestra penitencia laboral. Donde se presupone más profesionalidad que en las provincias, pero es como el valor del soldado que cuando era scout se meaba en el saco. Y eso, y todo lo demás…

Y ahora llega abril y mayo y todos al paro pero al menos hay sol y la piel se calienta y si alguien te lame con los ojos cerrados puede soñar que estás en el mar, y la plazas se llenan de cervezas y risas. Los rayos uva se cambian por moreno de obrero o de parque.

Aquí en el stand by que sugiere la primavera de volvernos hedonistas y dejarnos de sufrimientos mi madre me recuerda que no tengo constancia ni voluntad de sacrificio, pero yo lo voy a intentar, y ¿lo demás? Bueno lo demás ya es otra historia.

p.D. Por las cartas escritas, el romántico anacronismo que fue aniquilado por los sms y los emails, pero que también tiene su peligro

soluciones provisionales

abril 7, 2008

Italia es insostenible, otro ejemplo de precariedad laboral, un espejo de feria de mi amado país. En Islandia son felices. La vecina península, que plaga los libros de historia, que guarda la cuna de las civilizaciones que fue el mundo entero, como nosotros. Es ahora un malgastado bochorno de flaquezas que exprime su último aliento. Allí como aquí hay miles de opciones, las opciones de vida del siglo XXI, disfrazadas por la instrucción católica, el qué dirán, por el estigma, por la hipocresía. Es como las elecciones en China, no hay democracia con un partido único. Aquí es lo mismo, hay tantas opciones de vida, que nos engañamos pensando que todas son posibles o incluso adecuadas. La capacidad de elección no hace feliz al hombre, lo digo yo y un psicólogo al que escuché en mis ratos muertos de la cinco de la mañana. Ya no tengo que hacer lo que se espera de mí, tal si fuera mi madre, el camino estaba marcado, una sola autovía, que en realidad sigue siendo la única que hay. Lo que pasa es que ahora te ponen un montón de carteles en los arcenes. Salidas, vías de servicio, anuncios, gasolineras, mesones, pueblos fantasma. No nos dejemos engañar. No seamos ni clínex ni putas.

Éste no es el sistema. Éste no lo es. Por mucho que sea el imperante. En Islandia son felices, a pesar de la naturaleza adversa, de los divorcios, de la desmilitarización, o quizá gracias a todo ello. Gracias a que superaron la egocéntrica adolescencia, de imitar en vez de crecer, de llorar por los rincones en plan nihilista, que el mundo se acaba mañana, pero eres tú el que se acaba el mundo sigue y se lo dejas al siguiente, como Malasaña los domingos por la mañana. Joder, qué egoísmo, y encima nos vamos escondiendo de quienes somos. De verdad, qué adolescencia. En estas preciosas penínsulas bañadas de Mediterráneo la apatía parece ser el resultado al inconformismo. Otro lo hará. Islandia, cómo no una isla, con nombre de isla, la tierra de las islas. Donde han aprendido de verdad que evolucionar, mejorar, sincerarnos, es un proyecto a largo plazo. No me cuentes milongas, remángate, ponte en serio, no te limpies los zapatos sólo por delante. Fíjate quienes fuimos, pero mucho más importante es cuidar quienes vayamos a ser.

Merodeando

abril 7, 2008

Dicen que todos los caminos conducen a Roma. Yo preferiría que me llevasen al mar. También dicen que la línea recta es el camino más corto, para llegar al mismo sitio: Cibeles, mi casa o Montparnasse. Como siempre es alguien ajeno a una misma quien nos dice cómo somos, según lo que hacemos. Lo mío es callejear y llegar al mismo sitio, pero dando vueltas. En forma de perífrasis, equívocos o atajos inventados. Parece que entonces, lo que me ocurre es que no quiero llegar, ¿por si el camino se acaba?, ¿por si el final no me gusta? Como si la vida fuese El Apartamento y llegar al destino es el The End sin beso, que abre el camino a la felicidad. Es entonces cuando la lucha empieza, la constancia, el esfuerzo, tirar la raqueta de tenis, perder a las cartas, cambiar de oficina. Es entonces, es todo lo que Billy no nos contó lo que en realidad es la vida. Doy un rodeo, merodeo por la puerta de Jack Lemmon, pero me quedo en la esquina tal si fuera Irma la Dulce. Disfruto del camino, ¿para qué negarlo? Pero no hay que esquivar el luminoso esplendor de la Gran Vía.