ADIÓS
Convertiré mi silencio en palabras
No te voy a abandonar, así, como si fuera una desgraciada y tú un perro en el estío perdido en carreteras secundarias. No te lo mereces. Habrás sido Maldito, esquivo. Me habrás ganado como yo te he perdido. No te he dicho todo lo que te pensé. Ni te habré cuidado como te puedes haber merecido. Qué le vamos a hacer. No nos andemos con perfecciones a estas alturas de la historia.
Así que te mereces esta despedida. Por ser mi alter ego inventado con mi mismo nombre. Mi tú yo. Mi excusa para hablar cuando debía callar. Mi forma de escribir sin decir nada.
Te habría matado hace tiempo, pero es que tengo poco a lo que recurrir cuando no me queda nada. Ahí estás tú. Y es difícil suicidarse. Ahora he decidido renacer. Terminar para empezar y terminar. Algo de una vez.
Ahora que estoy segura de cuál es mi nombre. Quiero saber quién soy yo.
Hasta aquí hemos llegado, Maldito, a trompicones.
Ahora no nos vamos a arrepentir de nada. Eso segur o. Vale. Ahora tú doblas la esquina. Y yo me meto en el Metro. Sí. Encantada de haberte conocido y que me presentarás a los demás. Ha sido un placer. Y adiós. Adiós.
Como una despedida protocolaria que encierra una tormenta de furias, palabras y emociones que no dijiste en su momento y ahora así, de repente, te gustaría convertir en una pajarita de papel y metérsela en el bolsillo a aquel Maldito que ya cruza al final de la calle.



Abril 21, 2008 a las 12:41 pm
No me queda claro por qué cierras tu blog. ¿Para eso te has comprado un portátil? De quién huyes?
Abril 24, 2008 a las 6:27 pm
Me apunto a las preguntas de Esther. Sólo una cosa más… A veces creo que te encierras en tu silencios para que el otro -por fin- se aleje y cruce la calle. entonces, ya tienes el pretexto poético perfecto. Si este blog te aburrió o cerró su ciclo…¡Vale! pero abre otro ya…La gente sin olla de presión no puede ir pidiéndola al vecino.Tiene que tener la suya propia. Un beso, baby