Hoy todo me conduce a su contrario
el olor de la rosa me encierra en sus raíces,
el despertar me arroja a un sueño diferente,
exiato, luego muero
Hoy que ha salido el sol
una ausencia nace
nunca le toqué nunca le vi
hoy quisiera ser alga enredada
lluvia, libertad palabra
Hoy quisiera decir, incluso,
palabras de amor
Él vivió muriendo muchas veces mucho
hoy ya solo nos queda su escrito
su voz grabada
el desasosiego de paz que significa leerle
Con que haya existido me ha bastado
Pero Hoy Madrid dos mil ocho
una mujer sola
se queda un poco más vacía
un poco más incierta
Para que yo me llame Rebeca de la Heras
Tuve que leerle a él primero
Pero no acaba aquí la historia
esto es solo una pequeña pausa para que descansemos
las muchachas seguirán andando con las piernas desnudas
Y miraré hoy al cielo
miraré a los ojos de en quienes vives
apartaré las nubes que se esconden tras el sol
siempre equivocado
Hoy ha salido el sol
es tu luz
es tu palabra
que se evapora perenne
Enero 12, 2008 a las 7:58 pm
“El compositor Joaquín Sabina, que había puesto música a algunos de los poemas de Ángel González, dijo hoy que “ojalá los españoles se enteren, los que no se enteraron antes, de que este señor era un poeta en carne viva y uno de los seres humanos más dignos, decentes y ejemplares que han existido”.
Descanse en paz. Saludos desde Madrid
Enero 13, 2008 a las 2:45 am
En cuanto he leído la noticia me he acordado de ti.
Enero 13, 2008 a las 7:01 pm
No estàs sola, Rebeca. A més, pots seguir la seua guia:
“De vosotros,
los jóvenes,
espero
no menos cosas grandes que las que realizaron
vuestros antepasados.
Os entrego una herencia grandiosa:
sostenedla (…)”